Para que una relación de pareja funcione de forma totalmente satisfactoria, son precisos tres factores:

  1. Amor
  2. Atracción sexual
  3. Aprender a convivir.

Cuando existen problemas sexuales, se aconseja una terapia sexual. Pero, en muchas ocasiones, este elemento no está afectado y sí que lo está el aspecto comunicacional, el mantener una convivencia gratificante para ambos miembros. Cuando esto no se da, es cuando se hace necesaria una terapia de pareja, encaminada a aprender a modificar determinados comportamientos que no están siendo adecuados, y a incrementar otros más deseables, incluso a implantarlos cuando no existen. De esta forma, la relación de pareja se fortalece. En el caso extremo de que todo ese abordaje no pueda dar los resultados deseados por el hecho de que uno o ambos componentes no quieran continuar la relación, se trabaja en una ruptura que sea lo menos traumática posible para las dos partes.

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