Las tasas medias de hombres que padecen este problema o que lo han padecido alguna vez, se extiende, según los autores, entre un 15 y un 40% de la población masculina. De ellos, sólo el 25% parecen considerarlo con la suficiente importancia como para acudir en busca de ayuda profesional.

Kaplan hace esta definición: “El hombre que no ha aprendido el razonable control voluntario de su eyaculación, eyaculando de forma rápida e involuntaria, tan pronto como alcanza un elevado nivel de excitación, con independencia de sus propios deseos”.

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